Cultura

El ciclo ‘Ponferrada, tierra de paso’ proyecta el lunes dos clásicos del cine francés

PonferradaHoy

 

El día 24 de septiembre, a las 19 horas y en la Casa de la Cultura de Ponferrada, se proyectan dos películas clásicas del cine francés: “El viaje a la luna (Voyage dans la Lune, 1902) de Georges Méliès y Kirikou y la bruja (Kirikou et la sorcière, 1998) de
Michel Ocelot. La combinación de estas dos películas ofrece al espectador un viaje desde los orígenes del cine, con la mejor obra de uno de los pioneros, Georges Méliès, a una de las mejores y más exitosas películas de animación, en este caso a través de una coproducción de Francia con Bélgica y Luxemburgo. Por las fechas de sus estrenos, 1902 y 1998, constituyen una excelente muestra de la importancia que tuvo el cine francés en la historia de la cinematografía mundial a lo largo del siglo XX. El “Viaje a la Luna” es una versión restaurada, coloreada y con banda sonora del grupo francés de música electrónica Air. Tiene una duración de 16 minutos, mientras que Kirikou y la bruja llega hasta los 74 minutos.

CASA DE LA CULTURA. LUNES, 24 DE SETIEMBRE. 19 HORAS
V.O. subtitulada en español.

KIRIKOU Y LA BRUJA
Filme basado en un cuento popular africano. Kirikú nació en una aldea
africana, donde una bruja llamada Karaba lanzó una terrible maldición:
la fuente se secó, las plantas murieron, los aldeanos empezaron a
desaparecer misteriosamente… Karaba es una mujer hermosa pero
malvada, siempre lo ha sido. Nada más nacer, Kirikú destacó sobre el
resto de niños. Él no era como los demás. Aprendía más rápido que el
resto y su fuerza interior era superior a la de cualquier adulto. Pronto,
el niño descubrió su destino: salvar al pueblo de la malvada bruja.
Viaje a la Luna de Méliès
Tras el abandono por parte de los Lumière de su propio invento,
fue  George Méliès  el verdadero pionero en utilizar el cine como
instrumento para narrar historias. Este hecho es más crucial que los
numerosos trucos mecánicos y ópticos que, con menor o mayor
acierto, fue capaz de desarrollar. Aunque sus películas son simples en

cuanto a argumento, estaba sentando las bases de lo que iba a ser la
industria del cine.
Las primeras producciones de Méliès se limitaron a explotar la fuerza
intrínseca de la imagen en movimiento incorporando pequeños trucos
visuales que el mago de Montreuil fue descubriendo. Pero, a diferencia
de los hermanos Lumière, Méliès se atrevió a desarrollar argumentos
narrativos más complejos. A partir de 1907 su películas desarrollan un
argumento durante varios minutos, con una veintena de planos, que se
suceden en el tiempo como escenas o cuadros que cambien por
necesidades del espacio. En varios de sus filmes como ¡A la conquista
del Polo! sugiere movimientos a partir de trucos como mover los
decorados.
Viaje a la luna (Le voyage dans la Lune, 1902) es tal vez la primera
superproducción de la historia. Se organiza en once secuencias, la
mayoría de ellos rodadas en un solo plano general con una cámara fija.
Aunque está basada en la conocida novela de Julio Verne, toma
elementos de varios espectáculos de ilusionismo que había hecho el
mago de Montreuil en el teatro hacia 1891 (Las caras de la luna, Las
desventuras de Nostradamus) y de películas suyas anteriores como La
luna a un metro (La Lune à un mètre, 1898). La película carece de
rótulos explicativos, aunque la Star Film redactó un folleto explicativo
destinado a los explicadores de las salas (relatores que leían los
intertítulos o explicaban lo que iba ocurriendo). Los decorados son
tanto tridimensionales como dibujados y abundan todo tipo de trucos
(maquetas, sobreimpresiones, desapariciones por pasos de manivela,
…).
La secuencia quinta, cuando la nave se empotra en el ojo de la luna, es
una de las imágenes más representativas del cine de todos los tiempos.
La caída de la nave por su propio peso desde la luna hasta el mar y el
rescate de la expedición pone un colofón absurdo pero brillante al
filme.
La película de Méliès, que interpreta el papel de uno de los sabios,
carece de cualquier intención realista y se inclina hacia la creación de
un relato fantástico con numerosos golpes de efecto que intentan
sorprender al espectador, desde bellas mujeres recostadas en las
estrellas hasta explosiones inexplicables.
Posteriormente Méliès retomó la temática lunar en El eclipse (Eclipse
de soleil en pleine lune, 1907) y también el género de aventuras en la

coloreada (a mano) Viaje a lo imposible (Voyage à travers l´impossible,
1904) o ¡A la conquista del Polo!(A la conquête du pôle, 1912).
Todas ellas acercan mucho la estética cinematográfica que propone
Méliès a la estética teatral. Todavía se está lejos de conseguir una
articulación de planos que suponga algo más que la simple suma de
incidentes simples pero el entusiasmo narrativo y el recurso al
espectáculo, la acción y hasta el erotismo abre caminos que el cine
comercial seguirá con éxito.

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