Fiestas de la EncinaMúsica - Conciertos

Crónica: Miguel Ríos sinfónico con alma rockera

"Soy el Antoñete del Rock&Roll, retírenme los aplausos o no voy a irme totalmente de los escenarios" dijo el granadino al terminar su concierto

PonferradaHoy

Al inicio de la década de los setenta, Miguel Ríos ya había estado tocando con gran éxito en Ponferrada. Fue en la Discoteca del Temple y cuenta un asistente a ese concierto que en los bises y para cerrar la actuación interpretó  El himno de la Alegría, el que era en ese momento su gran éxito y que le catapultó a  entrar en las listas de éxito en varios países europeos. Al acabar la canción, Miguel alzó la mano e hizo el signo de la “V” de victoria, entonces un médico local que ya llevaba unas copas de más se levantó de su asiento con actitud agresiva hacia el granadino, pensando que había llamado cornudos a los asistentes. 

Más tarde, en 1982 la gira Rock&Ríos recaló también en Ponferrada, concretamente en el castillo, donde por increíble que parezca hoy en día, se hicieron multitud de conciertos. En 1996 la gira “El gusto es mío” le trajo de nuevo aunque esta vez junto a Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel y Ana Belén. 

La noche de la Encina de 2018, más de 40 años después, el granadino volvió a encandilar al público asistente en una noche que no podía haber sido más desafortunada en lo climatológico. ya que desde el inicio hasta el final del evento llovió. A pesar de ello las aproximadamente 2000 personas que había en el recinto pasaron más de la mitad del concierto de pie y bailando.

EL espectáculo arrancó con una interpretación de la Orquesta Universal Music, una pieza orquestada magistralmente por más de cincuenta músicos dirigidos por Carlos Checa donde se entrelazaron varios temas de la carrera del músico

Tras ello,  apareció Miguel Ríos vestido de riguroso negro al que se sumaron  los Black Betty Boys, la banda de rock que acompaña al artista. Comenzó el concierto con Memorias de la carretera, tras ello y como no podía ser de otra manera sonó Bienvenidos, momento en el que el cantante saludó al público y agradeció el que hubieran resistido a la lluvia para compartir esta noche con él.

Conseguir tocar la fibra del público no es difícil cuando tienes una carrera tan extensa y llena de éxitos, por ello la elección del tracklisting no se salió demasiado de un guión donde las canciones las conociera el público en mayor o menor medida. Llegó Directo al corazón y después Boabdil se va al norte, que como recordo el artista, es un alegato a la inmigración que escribió hace más de 30 años y que “- quizá esté ahora más vigente que entonces”.

La voz del artista sigue siendo potente y aunque ya no es el tipo que saltaba de un lado al otro del escenario en la gira del Rock&Ríos, sigue teniendo fuerza y poses de rockero. Con la noche en su mano, llegaron En la frontera, y El río, posiblemente uno de sus mejores temas de la carrera de Miguel Ríos. No estás sóla donde el granadino habló de machismo, Reina de la noche, y Un caballo llamado muerte.

– Hoy me han llevado a Priaranza del Bierzo a visitar la primera fosa común que fue desenterrada en nuestro país. Allí, en la ropa de uno de los cadáveres. había una llave que he tenido en mi mano. Esa llave pertenecía a la puerta de una casa, se metió en un bolsillo pensando que ese mismo día volvería a abrir la puerta de su casa y allí ha estado durante 64 años hasta que lo desenterraron,

Miguel Ríos dedicó Todo a pulmón, a Emilio Silva y a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Siguió la descarga de éxitos: El blues del autobús, Antinuclear, Hijos de la energía y El Rock de una noche de verano, después,un giro al Rock & Roll clásico con un medley que pasó del Rock de la cárcel a Roll Over Bethooven donde la anécdota de la noche la protagonizó un niño que se animó a bailar delante del escenario a ritmo de Rock el baile Swish Swish popularizado por el videojuego Fortnite, Miguel se quedó con el ritmo del niño e hizo reír a los asistentes bromeando con el movimiento de caderas del chaval.

Y llegaron los bises del concierto; Los viejos rockeros nunca mueren, Santa Lucía, Vuelvo a Granada

–  “Soy el Antoñete del Rock&Roll, retírenme los aplausos o no voy a irme de los escenarios”. Finalmente como no podía ser de otra manera llegó El himno de la Alegría, aunque está vez no hubo ningún malentendido con nadie del público, sólo aplausos y agradecimientos del artista, su banda y la Orquesta sinfónica a Ponferrada por recibirles una vez más con tanto cariño.

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