CulturaTeatro y danza

Albert Boadella se interpreta a sí mismo con libertad, humor y osadía en El sermón del bufón

En El sermón del bufón, Boadella se interpreta a sí mismo, realizando un repaso mordaz al oficio de comediante y dedicando una mirada irónica a su agitada vida con Els Joglars de fondo. El que algunos críticos han calificado como un acto insólito en la historia de nuestro teatro llega al Bergidum el próximo jueves, 2 de noviembre.

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En El sermón del bufón no hay ficción. Sólo el relato real de un artista expresando sus pensamientos y experiencias y representando situaciones auténticas de su propia vida. Sin perder nunca el sentido del humor, Boadella desdobla su personalidad entre el niño y el viejo artista, entre el indómito y el cívico, entre el histriónico y el reflexivo.
Un relato en primera persona en donde Boadella repasa momentos de su vida personal y artística, entremezclados con sus pensamientos e ideas acerca de la belleza y la transgresión, los tabúes de la modernidad o el estímulo que han ejercido siempre en él sus “enemigos”.
Javier Vallejo, en El País, escribe que la obra "sostiene el interés de cabo a rabo. Boadella es mejor actor y mimo de lo que admite, y muy buen narrador: su huída de presidio, contada con pelos y señales, no tiene desperdicio, y sus opiniones sobre las artes escénicas están avaladas por un ramillete de espectáculos inolvidables;Agitador, antisectario, siempre original, rabiosamente sincero, culto, inteligente, sencillo, satírico,
irónico, cínico, ácido, de extrema izquierda y de extrema derecha a la vez (según el censor que lo califique), provocador, heterodoxo y genial". De esta manera calificó otro crítico la labor de Boaella, fundador en 1962 de Els Joglars, que dirigió hasta 2012, una de las compañías míticas y más longevas del país.
Sus montajes siempre contuvieron una fuerte carga crítica y satírica contra cualquier poder político, religioso o militar, lo que le ha supuesto más de un problema con autoridades de distinto signo. En 1977 llegó a ser encarcelado para ser sometido a un consejo de guerra por un presunto delito de injurias al Ejército.
Además de su larga labor escénica, cinematográfica, literaria o en la gestión, Albert Boadella ha tenido una conocida participación en la vida pública, en la que se ha destacado como prematuro crítico del nacionalismo catalán desde los tiempos de Jordi Pujol.

 

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